Vender un negocio no solo es difícil, es algo muy personal. David Kammet fue capaz de navegar con calma los números, los conceptos, las distintas personalidades y llevarme a un cierre exitoso. Desde el momento en que hablé con él por teléfono, sentí la seguridad de que era la persona indicada para confiarle esta enorme tarea. A lo largo de los meses que trabajé con David, lo encontré confiable, diligente, detallista y, sobre todo, un mediador sereno que supo reunir a todas las partes.
